Cantos del fuego y del hielo

Cantos del fuego y del hielo


Luces e sombras en la música de la Europa seicentista

Così ne’ cori amanti mesce amor fiamma, e gel.

Los opuestos perturban al ser humano. Las paradojas desafían la lógica, el antagonismo genera conflicto, el pensamiento racional tiende a no aceptar los sentimientos contradictorios y buscan huir de ellos. Sin embargo, en el siglo XVII, el hombre abrazó la inevitabilidad de la coexistencia de los opuestos y, como ser inevitablemente creativo, se estetizó en forma de arte.

Y la música no escapó a la regla…

La transición para el seiscientos asistió a una transformación profunda de paradigma en el pensamiento y creación musical. Hasta entonces, una de las siete artes liberales insertada en el quadrivium de las ciencia matemáticas, la música se aproximaba ahora al arte del orador, dejando de ser el espejo y símbolo de una orden transcendente para transformarse en un vehículo de representación y comunicación de las emociones humanas.

… muchas veces paradójicos.

Esta transformación se materializó en el nacimiento del recitativo y de la ópera y en la emancipación de la utilización de la disonancia. Todo era ahora permitido para potenciar el sentido de la Palabra y de los afectos que esta trasmite, hasta, si el texto lo justificase, violar el robusto conjunto de reglas que presidía el arte de la composición.

La propia música se volvió una paradoja. El nuevo estilo de composición, bautizado por Claudio Monteverdi como seconda practica, coexistía con el stile antico y los compositores recurrían a uno u a otro, de acuerdo con sus necesidades expresivas. Y mismamente, el nuevo estilo contenía en si paradojas: el idioma musical originalmente creado para cantar el amor y las pasiones terrenales, rápidamente comenzó también a servir al canto de lo divino y de lo trascendente.

Los versos finales del célebre Lamento della Ninfa de Claudio Montevierdi, sirven de inspiración para la narrativa musical que aquí proponemos: “así en el corazón de los amantes mezcla el amor el fuego y el hielo”.

Trazamos en este programa un recorrido por las luces y las sombras del espíritu que, compositores del Adriático al Atlántico, transformarán en sonido, de Claudio Monteverdi a los Canónigos Regulares de Santa Cruz de Coímbra. A través del más elocuente y primordial de los instrumentos, la voz humana, acompañada por la tiorba, vihuela y laúd, instrumentos que simbolizaban la lira de Apolo en el imaginario seicentista, los opuestos, ora pacíficamente, ora en tumulto, se acaban por definirse mutuamente y se integran en un todo que anhela comprender mejor la paradoja que es nuestra propia existencia.


Traducción ©2017 Moisés Maroto